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Cultura
El mestizaje, resultado de sexualidad libre en etapa colonial, dice escritor
17/08/2010 09:53:34
El mestizaje en México y América Latina se basó en un principio en una sexualidad dominante que derivó en un sexo libre, abierto e imaginativo durante el período colonial, dijo a Efe el escritor Eugenio Aguirre.
El autor del libro "Pecar como Dios manda, historia sexual de los mexicanos", (Planeta, 2010), explicó que en las primeras décadas después de la conquista en el siglo XVI, los españoles se sorprendieron de que los caciques indígenas les entregaran a sus hijas y a otras mujeres para establecer relaciones de parentesco.
"En realidad hubo un abuso, les llegaban las mujeres a montones y estos 'se echaban encima' solo por la posesión brutal para echar su simiente, sin ninguna consideración hedonista ni sensualidad, no había una vinculación amorosa, la cual se fue dando poco a poco", indicó Aguirre.
Recordó que anteriormente, y como en casi todas las culturas antiguas, las mujer era tomada como un botín de guerra o un elemento de negociación entre las estirpes y linajes.
El investigador explicó que aunque la Iglesia estableció normas para contener la sexualidad dentro del matrimonio, durante los tres siglos de la colonia, los criollos, mestizos e indígenas mantuvieron una actitud muy liberal, abierta y flexible respecto a la sexualidad.
Dijo que los sacerdotes católicos pretendían que los indígenas se casaran con su primera mujer, pero sucedía que el varón tenía tres o cuatro esposas y otras concubinas y le gustaban las más jovencitas.
"Una vez que se establece la normatividad de la religión católica, los indígenas la asumen a su manera y se desarrolla un sincretismo entre sus costumbres ancestrales y las nuevas reglas, las cuales no eran cumplidas ni por la mayoría de la población ni por los curas", dijo el escritor.
Agregó que una mezcla sexual más intensa se dio con la llegada de miles de negros y comienzan a surgir las denominadas castas, es decir el resultado de las diversas combinaciones entre diversos grupos.
"Los españoles y los indígenas tenían predilección por el caderamen de las mulatas, mujeres mucho más 'cachondas' y por eso se da un mestizaje impresionante que deja una huella de negritud muy marcada en la mayoría de la población mestiza", aseguró el autor.
Aguirre indicó que la sexualidad durante el período colonial se dio de manera abierta y muy desenfadada, entre todos los grupos, pese a las prohibiciones de la Iglesia y de la Inquisición, la cual solo se preocupaba del comportamiento de criollos y particularmente de los españoles peninsulares.
Añadió que, por ejemplo las mujeres de origen judío que se convertían al catolicismo -y que eran denominadas como "marranas"- mantenían una sexualidad muy liberal, llegaban a compartir varones y a mantener relaciones sexuales de manera más desenfadada.
Asimismo, dijo que entre el clero hubo una tolerancia hacia todo tipo de vínculos sexuales, y los sacerdotes tenían sus amantes mujeres e hijos con ellas.
También muchos curas fueron acusados del delito de "solicitación" por el cual los confesores solicitaban favores sexuales a las mujeres y a los homosexuales, y desde el siglo XVI la Iglesia "tapaba los hechos para evitar conflictos, o en algunos casos solo les reprendía o se les llegaba a exiliar".
"La mayoría de los curas tenia una sexualidad abierta y activa, la iglesia siempre soslayó el desenfreno sexual de los curas, quienes siempre han mantenido sus apetitos sexuales, y han buscado la forma de satisfacer su apremios eróticos, con mujeres, con homosexuales o con menores", explicó.
Aguirre recordó que los pueblos prehispánicos tenían bien estructurado su comportamiento sexual, además podían transgredir esas reglas con mecanismos para que la gente pudiera evadir las rigideces de las normas sexuales y vivir con cierta laxitud y vivir con felicidad y alegría.
"El comportamiento sexual de los pueblos prehispánicos era muy alegre y jubiloso, y éstos solo castigaban el adulterio, en mayor medida de las mujeres, pues eran sociedades misóginas y machistas".
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